Salvación y bendición son diferentes

Moisés no entro en la tierra prometida, esto parece una injusticia, mira que después de 40 años de guiar a un pueblo entero hacia la tierra de la bendición, 40 años soportando problemas de la gente, carencias, dificultades, guerras, en fin toda clase de circunstancias.  40 años se dice fácil pero es toda una vida, 40 años significa una generación, y lo que pasa de una generación a otra es una manera de pensar distinta (No necesariamente mejor). Que difícil debió haber sido para Moisés no entrar a la tierra donde el mismo guio a tanta gente, y por la que él fue instrumento principal en la liberación de Egipto.

El pudo sentir el fracaso de un gran esfuerzo, y ver de lejos la tierra prometida. Lo mas lógico es pensar en un Dios injusto, un Dios ilógico, un Dios duro, ¿qué le costaba dejar que Moisés entrara?, a fin de cuentas el fue clave para la salida de Egipto y el andar en el desierto.

Vamos a ver lo que Dios les dijo a Moisés y a Aarón: “Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.”

 Analizando este pasaje es muy difícil entender que paso, pero recuerda que Dios ve el corazón.  Veamos de nuevo “Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel”, 

Dios les estaba diciendo que por no ver lo que realmente estaba tratando de hacer Dios con el pueblo, es decir “dar el mensaje correcto” de lo que Dios es. La palabra santificar es reconocer la grandeza, el poder  y la naturaleza de Dios. Dios estaba diciendo que Moisés era un incrédulo (en ciertas aéreas), porque Moisés expuso enfrente del pueblo su carácter, su emoción, su naturaleza y no dignifico a Dios con el mensaje correcto. EL se interpuso entre el mensaje de Dios y el pueblo.

Deut 34:4 “Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá.

Que difícil lección, ¿cómo entender a un Dios que se dice misericordioso, amoroso, perdonador, no guarda rencor?¿cómo entender esta situación?.

 Cuando Dios se reveló a Moisés en el monte Horeb, se dio a conocer como:  “!!Jehová! !!Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.”

Dios le dijo a Moisés, que no iba a entrar por su incredulidad y por no representar correctamente a Dios;

Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel”, 

Quiero que veas la reacción de Moisés ante un pueblo  rebelde y duro de corazón (después de recibir instrucciones de parte de Dios):

!!Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

Dos cosas podemos analizar aquí, Moisés llamo al pueblo como rebeldes e hizo dudar  al pueblo, al preguntar ¿Creen que salga agua de la roca?.  Moisés agredió al pueblo y no les estaba dandoles “el mismo mensaje” que Dios le dijo que les diera.

Moisés interpuso su coraje ante lo que Dios estaba tratando de enseñar al pueblo.  Ahora bien, podemos pensar por que Dios no les dio otra oportunidad. De alguna manera Dios sabía lo que había en el corazón de Moisés. A Dios no lo podemos engañar.

Yo no soy juez de Moisés, pero creo en lo que Dios dice aquí: Por incredulidad y no santificar a Dios delante de la gente que el lideraba.

Cuando Dios les dijo: Deut 8:1 ”Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres”.

Deut 4:1 ”Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.

Y Moisés menciona las instrucciones que Dios le había dado:

Deut 4:14 “A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella”.

Observa este detalle:

Deut 4:6 ”Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta”.

Pero más adelante Moisés los llama:

!!Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

Vamos a ver qué era lo que Dios tenía en mente o su propósito para llevarlos por el desierto:

Deut 8:2  ”Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”.

En total Dios pasó por el desierto a Moisés 80 años (Dos generaciones).  La verdad es que la expectativa de Dios hacia el pueblo era diferente a la expectativa de Dios hacia Moisés.

El trabajo del pueblo era aprender, el trabajo de Moisés enseñar, el pueblo llevaría 40 años en el desierto, Moisés llevaría 80 años. Ahora, independientemente de la edad, el problema de Moisés con su ira no había mejorado en tanto años. Recuerdas todos los arranque de Moisés, mato un Egipcio, rompió las tablas con los diez mandamientos. Etc.

Moisés tenía un arduo deseo de liberar a su pueblo de la opresión de Egipto, pero nunca dejo de ver sus limitantes (éxodo 4). Dios le hablaba claramente a Moisés, y en una ocasión la Biblia no da muchas explicaciones, solo dice que Dios quiso matar a Moisés y su esposa lo salvo. ¿Cuántas veces vemos que nuestras limitaciones altercan con Dios, y nos llevan a una muerte o separación de Dios? Dios tenía planes para Moisés aun en sus limitaciones, Dios ya había provisto. Pero Moisés también tenía que ser tratado por Dios en su corazón.

Las palabras de Dios para Moisés eran igual que para el pueblo en Deut 8:2  ”Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”.

Para este entonces Moisés ya tenía 40 años en el desierto. La Biblia no habla mucho de estos 40 años que paso Moisés en ese desierto. Nosotros sabemos que todos los hijos de Dios pasamos por etapas iguales. Dios todavía nos lleva por desiertos, Dios todavía prueba nuestro corazón. 40 años y Moisés todavía no se daba cuenta que la prueba es para humillarnos y vernos a nosotros mismos, es decir ver nuestro corazón, no la prueba, no la dificultad, no el reto, no el trabajo, no lo imposible, no la gente con la que estoy tratando, no la enfermedad.

David lo entendió y pudo decir en Sal 139: 23-24 “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad,  Y guíame en el camino eterno.

Varios años después vemos a un Moisés altercando con el pueblo y no santificando, no enseñando al pueblo de Dios. La lección muy importante aquí, más que entrar a la tierra prometida, ya que la tierra prometida donde fluye leche y miel es un lugar espiritual es una condición espiritual, representado por la tierra santa. Date cuenta de lo importante que es para Dios lo siguiente:

Sal 95:10-11 ”Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo”.

Esto todavía se cumple, no importa cuánto tiempo tengas de conocer a Jesus como tu Señor y Salvador, no importa que tú seas un líder, pastor, un asistente regular a la iglesia o acabas de conocer a Jesucristo.

Mientras no dejes que Dios quite de tu corazón los estorbos, los impedimentos, tus límites, tus prioridades, tus ambiciones, tus temores, tus pasiones y confíes plenamente en él, no puedes ver más allá de lo que Dios quiere para ti. Dios nos lleva por caminos distintos para que nos humillemos, para podamos ver donde estamos, independientemente de la situación. Moisés vio un pueblo rebelde e incrédulo (lo cual Dios también veía). Pero también sabia el propósito de Dios, Dios se lo había confiado  “y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta”.

No podemos contradecir lo que Dios ha prometido, mucho menos estar en contra de su voluntad, dice Deut  4:2 ”No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno”.

Dios no puede sobreabundar en bendiciones a alguien que antepone sus creencias y no santifica (reconoce) a Dios. Dios no va a honrar a nadie que no le honre a Él. ¿Cuántas veces hemos fallado por ignorancia o por no creerle a Dios? Le creemos más a la religión, mas a líderes disque espirituales, más a la gente, más a lo que vemos, más a nuestras limitaciones, más a lo que yo alcanzo a ver con mi vista o sentidos y mis fuerzas.

Por eso Isaías 53:1 dice ¿Quién ha creído a nuestro mensaje y a quién se le ha revelado el poder del Señor?

En Isaías 53 está es una profecía de lo que iba a ser Jesus, como vendría, sus características y su obra completa. ¿Cuántos de nosotros todavía divagamos de corazón y no dejamos nuestros limites, nuestros estorbos, nuestras prioridades  y mejor tratamos de entender los caminos de Dios?.

¿Cuántas bendiciones se describen en esta profecía en Isaías 53 de las cuales no hemos recibido todavía?. ¿Perdón de pecado? ¿Limpieza de iniquidades? ¿Sanidad? ¿Paz? ¿Riquezas?

Esta descripción de los sufrimientos y padecimientos de Jesus, explica detalle a detalle el tipo de vida y muerte que tuvo Jesucristo y el propósito en sí de cada padecimiento.

Jesus describe su sacrificio de la siguiente manera: Mat 26:26-28 “Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.

 Pablo lo describe de la siguiente manera:

1 Cor 11:27-30 ”De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen”.

Es importante entender el sacrificio completo de Jesus, debemos digerir, entender, compenetrar, meditar, aceptar, creer, humillarnos y santificar el tan grande y poderoso sacrificio Jesus. Nuestros estorbos nos impiden entender este sacrificio tan grande, sin digerir le damos explicaciones humanas a todo, aun a lo que no entendemos.

Dios le dijo a Josué, en Josué 1:7-9 ”Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.

¿Cuántos de nosotros hemos sido debilitados y hemos enfermado porque no nos esforzamos para hacer y creer toda verdad de la Biblia?, se ha apartado de nuestra boca y no meditamos en su verdad. Nuestro corazón divaga, esta endurecido, amargado, esclavo de nuestras pasiones y emociones. 

Dile a Jesucristo en esta hora, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad,  Y guíame en el camino eterno. escudríñame y ve si hay estorbo en mi.

Cristo ha provisto de esa bendición que tú necesitas y está al alcance de ti. Entrégale todo tu corazón para que El lo limpie, lo purifique y lo renueve. Entrégate en cuerpo y alma a ese Salvador que todo lo dio por ti, y veras que tu vida se colmará de bendiciones.

Que Dios te bendiga y haga prosperar tu camino.

Abdielsalas@live.com

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