Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia

¿Cuántos de nosotros andamos por la vida, buscando el éxito, buscando ser mejores, buscando tener las cosas que deseamos y por su puesto ser felices?.

La verdad es difícil encontrarse con una persona que no desee tales cosas, claro está que lo que para una persona es éxito, para otra no lo es, lo que para una es felicidad, para otra no lo es. Lo que para alguien es correcto, para otro no lo es, lo que para alguien es bueno, para otro no lo es. Para una persona que se está muriendo de hambre su mayor felicidad seria comer, para alguien que no se siente realizado seria lograr su sueño ideal.

¿De dónde aprendemos estas cosas? Todos traemos desde niños ganas, intensiones, deseos, gustos, motivaciones. Es difícil ver a un niño sin ganas de vivir. ¿Pero de donde las aprendemos?. ¿Quién nos puede decir que es lo mejor para nosotros? El problema empieza cuando algo no es tan obvio, ¿cuando tú decides que vas a estudiar, qué tomas en cuenta? ¿Qué es lo que te mueve a decidir por tu futuro?

¿En donde podemos decir que inician nuestros deseos de superación?, cuando todavía eres niño ni siquiera sabes que hay superación, éxito, que todo se mueve con recursos (No necesariamente solo dinero). Mucho menos tenemos idea de los requisitos para lograrlo. Conforme vamos creciendo y aprendiendo vamos cambiando y adaptando nuestra manera de pensar, de decidir y de actuar. Nuestros deseos e ilusiones cambian, tal vez con menos frecuencia pero cambian.

Así como aprendes que no es bueno poner tus manos en la lumbre porque te quemas, así aprendemos muchas cosas. Así afinamos nuestros sentidos para definir nuestros deseos y aspiraciones. Si tú te metes a un cuarto y describes esa habitación con tus palabras, otra persona lo más probable es que lo describa diferente. Así es lo bueno, lo malo, lo mejor y lo peor. Hay quienes a lo malo le llaman bueno y a lo bueno le llaman malo.

Proverbios 4:7-9 dice: “La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría!, Por sobre todas las cosas, adquiere discernimiento. Estima a la sabiduría, y ella te exaltará; abrázala, y ella te honrará; te pondrá en la cabeza una hermosa diadema; te obsequiará una bella corona.»

¿Cuántos de nosotros educamos a nuestros hijos en este principio?, Aun conociendo el camino del evangelio, muchas veces confundimos lo bueno de lo mejor, lo que aparenta ser bueno y resulta ser malo o no precisamente lo mejor.

Esta situación le paso a Jesus en varias ocasiones, le preguntaban porque él no se lavo las manos en una ocasión cuando lo invitaron a comer, siendo que parte del ritual religioso era la “purificación” de las manos, es decir, le dijeron que si él estaba tan cercano a Dios, ¿porque no cumplía con el ritual espiritual? Jesus les dio una cátedra de la importancia de tener un corazón limpio y no aparentar pureza. ¿Cómo sabia Jesus que tales personas estaban sucias por dentro? ¿De dónde venía tal conocimiento de Jesus?.

En otra ocasión dice la Biblia que la fama de Jesus crecía y mucha gente se reunía y le buscaban para que los sanara y les hablara de Dios como él lo hacía, pero él se apartaba de las multitudes para estar solo para orar. Hablar la palabra de Dios y sanar enfermos era cosa buena. ¡Muchos dirían Jesus no hizo le mejor! Pero Jesus sabía que estar con Dios era cosa mucho mejor, el sabia que oír de Dios era lo mejor. Porque Jesus recibía sabiduría de Dios y podía hacer la voluntad de Dios su padre.  Tal sabiduría e inteligencia  para decidir con precisión, exactitud y saber que era mejor y en qué momento, provenía de Dios mismo. De esta manera el pudo lograr su propósito y obtener el éxito. ¿Acaso no recibió el éxito cuando fue exaltado hasta lo sumo, recibió un nombre que es sobre todo nombre?  Para Jesus ese fue el éxito y cumplió con su propósito.

Cuantas cosas parecen muy buenas, pero definitivamente hay mejores. Esta sabiduría y conocimiento viene de Dios. Proverbios 2:4-6 dice “Si como a la plata la buscares (hablando de la sabiduría), Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia”.

¿Cuánto tiempo le invertimos al puro conocimiento y educación? Y no me mal entiendas, el estudio es bueno y la preparación es necesaria. ¿Pero quien sabe mejor que tu, lo que tú necesitas? ¿Quién podía saber que había en el corazón y las intensiones de la gente que rodeaba a Jesus? En una ocasión Jesus los puso al descubierto: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.”

Estamos hablando que esta gente era respetada y reconocida (escribas y fariseos), por todos los ritos que cumplían y su manera de vivir y enseñar a las multitudes, “eran maestros de la ley, eran guías espirituales”. Qué golpe tan grande cuando alguien te pone al descubierto y te hace ver tus errores. A Jesus le era revelado por el Padre dicho conocimiento. ¿Cómo es posible que tanta gente nunca se dio cuenta de estos errores de estos maestros? Les dijo que eran: Necios, ciegos, ladrones, injustos, inmundos, hipócritas llenos de iniquidad. No a todos le pareció cierto, pero eso era la realidad.

Cuantas veces estamos enfrente de algo que ha sido adornado, se ve bello, hermoso y que tiene apariencia de justicia, de bueno y se compara con otras cosas y nos convence que es bueno. Solo observa los comerciales de tv, a ver si no te convencen, no son ni la quinta parte de lo que te ofrecen.

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia. ¡Qué consejo tan importante!     

 Dice Isaías 53:11 “por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.”

Por su conocimiento, es decir, si Jesus no hubiera invertido tiempo en oración, conociendo, oyendo y recibiendo de Dios, nunca hubiera logrado su objetivo, nunca hubiera realizado su propósito, nunca habría salvado al mundo y llevado la maldad. Nunca hubiera llegado a la cruz.

Jesus estuvo a punto de morir varias veces apedreado, aventado en una barranca, con todo el trato brutal que sufrió antes de llegar a la cruz, pero él sabía que no era su hora. El tenía que llegar  a la cruz.

El adquirió sabiduría, El adquirió inteligencia. Tú y yo necesitamos esa inteligencia que viene de estar en la presencia de Dios, de conocer su palabra, de oír directamente de Él. Entonces vamos a entender muchas cosas que no entendíamos, entonces vamos a ver la diferencia de lo malo, bueno y lo mejor, lo justo de lo injusto, lo aparente y de lo genuino.

Entonces vamos a poder contestar a estas preguntas en Isaías 53:1 “¿Quién ha creído a nuestro mensaje? ¿y sobre quién se ha revelado el poder de Jehová?” 

Entonces vamos a conocer la verdadera Sabiduría e inteligencia, así encontraremos el propósito, la motivación y el éxito en la vida presente y futura.

Jesus es la sabiduría, Jesus es la inteligencia, de él emana la vida.

Prov. 4:20-23 dice: “Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”.

Apocalipsis  5:12-13 dice: ”El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.”

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia, ¿porque no vas a Jesus hoy y le pides que sea tu Salvador, tu Señor y tu Rey, que llene tu ser de Sabiduría (de El) y de inteligencia (de El)?.

¡El quiere llenar tu ser de amor y de bendición!

AbdielSalas@live.com

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