Mi testimonio

Nací en un pueblo llamado Cerro Azul, Veracruz, México. Nací, crecí y me educaron en un ambiente donde siempre se hablo de Dios. A los 5 años de edad estuve muy enfermo y según mis padres ya llevaba una semana sin comer. Yo lo único que recuerdo es que un predicador oro por mi e inmediatamente me dio hambre. Recuerdo que comí las mejores lentejas de mi vida preparadas por mi madre. Estaban riquísimas!

 

Crecí en un ambiente de amor, de valores y de mucho cariño de mis padres, aunque en un hogar de escasos recursos nunca nos falto lo necesario, pero aprendimos a trabajar y a estudiar y superarnos. Ahora además de mi, mi hermano y hermana también son profesionistas.

 

Recibí a Cristo en mi corazón, tal vez muchas veces durante mi crecimiento, la verdad; muchas veces dude si iba ir al cielo o no. Crecí con dudas de que si Dios verdaderamente existía. Había visto muchas veces a Dios pero no lo sentía cerca.

 

Me case a la edad de 28 años, y mi esposa y yo tuvimos a nuestra primera hija. En el año 2000, tenía yo buen trabajo, una bonita familia y profesionalmente me había desarrollado a un buen nivel en el ambiente profesional.

 

En ese año yo sentía un vacio y una tristeza en mi alma, fue entonces que sentí la necesidad de buscar más de Dios en la oración. Comencé a leer mas la biblia y leer mucho de Dios. A través de la oración pude experimentar la presencia de Dios, y fue hasta Noviembre del año 2000 que estando en un concierto de música cristina; conocí al Espíritu Santo de Dios y me bautizo. Me lleno de gozo y alegría y lleno ese vacío en mi corazón.

 

Pude experimentar un rio de gozo, que no cabía en mi pecho, al salir del concierto mi esposa me pregunto que tenia y yo le dije que tenía mucha… pero mucha alegría y sentía algo en mi alma, era un regocijo. En ese mismo instante comencé a ver visiones, y estando en el auto le pedí al Espíritu Santo que bautizara a mi esposa. Recuerdo que cuando le toque la mano, ella recibió una llenura de su Espíritu como una corriente eléctrica. Estuvimos por cerca de tres días bendiciendo y teniendo experiencias con Dios.

 

 

Al tercer día, en una noche llena de lluvia y nubes negras cubriendo todo el cielo y con demasiados relámpagos, el Espíritu me dijo que volteara hacia el cielo a través de mi automóvil, cuando yo saque la cabeza para ver el cielo, vi el cielo abierto y la luz de la luna atravesar la tinieblas de una gran oscuridad. Solamente estaba ese espacio abierto en el cielo. Poco después volví a ver el cielo y estaba completamente limpio y pude ver las estrellas brillar como nunca las he vuelto a ver.

 

A partir de ahí, mi vida cambio y ahora tengo una fe muy grande y soy seguidor de El. Le he conocido mejor y puedo hablar de lo que El me da!.

 

No hay experiencia más grande que conocer a su Espíritu Santo, su amor y experimentar su presencia. Ahora vivo una vida de constante adoración y le puedo experimentar en una dimensión que nuca conocí, nunca leí en libros, nunca me la habían contado.

 

Ahora tengo mi experiencia con El!. Mi relación con El y he caminado por sus pasos. Y le seguiré donde quiera que EL me guíe!

 

 

 

Saludos.

 

Abdiel Salas

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